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¿Tu casa está sana? Pregunta al ADN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía por cortesía de Ivan Bachev

¿Tu casa está sana? Pregunta al ADN

La investigación genética es la última herramienta para detectar microorganismos nocivos y mejorar la calidad del aire de los edificios.

Normalmente asociado a ambientes húmedos y sórdidos, el moho se encuentra también en los hogares de bien. Incluso los edificios de alto standing pueden albergar lugares donde hongos y otros microorganismos pueden proliferar, desencadenando problemas que van desde olores a enfermedades severas.

Miia Pitkäranta, microbióloga molecular finlandesa, ha sido pionera en el uso de investigaciones sobre el ADN para identificar y estudiar microorganismos en ambientes interiores durante su doctorado en la Universidad de Helsinki. Posteriormente, se ha introducido en la industria de la construcción, especializándose en la calidad del aire interior.

Pitkäranta es miembro de la Sociedad Internacional de Calidad del Aire Interior y Climatización (International Society of Indoor Air Quality and Climate, ISIAQ) y ha contribuido a actualizar las directrices sobre calidad del aire en Finlandia. Los socios de ISOBIO, youris.com,la han entrevistado sobre el fascinante mundo de los microbios en los edificios, el impacto en la salud y como las tecnologías aplicadas al ADN pueden convertirse en herramientas para mejorar la calidad del aire interior de los edificios.Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren 4,3 millones de personas a causa de los contaminantes interiores. Los causantes principales son la calefacción y cocinar, que producen altos niveles de sustancias tóxicas, como por ejemplo, finas partículas  de monóxido de carbono.

¿Qué comunidades de microorganismos viven en nuestros hogares y oficinas? ¿Cuáles requieren que les prestemos más atención?

Por supuesto, es normal encontrar microorganismos en cualquier edificio. Algunos provienen del exterior, y muchos son levaduras o bacterias que son simbióticas con los propios usuarios o sus mascotas. Nadie pretende vivir en un ambiente estéril. Los problemas surgen cuando algunos microorganismos crecen excesivamente. Una de las primeras señales que buscamos cuando investigamos un edificio es la presencia de moho y humedad, ya que generalmente se asocian con focos microbianos.

En un ambiente seco, los microbios tienden a permanecer latentes en el polvo o en las superficies. El polvo es suciedad, pero desaparecerá al ventilar o limpiar. Los focos del moho y de la humedad son ecosistemas enteramente diferentes. Mientras que el polvo es básicamente una colección de microorganismos que ya se encuentran en nuestros cuerpos y en el polvo exterior, estos focos contienen algunos tipos de hongos filamentosos, levaduras y bacterias que proliferan en la humedad.

¿Qué problemas se asocian a estos focos?

Llevamos más de 100 años de investigaciones que demuestran que la humedad y el moho en los edificios se correlacionan con enfermedades. Muchos estudios los han asociado con asma. Diría que el asma es el síntoma más estudiado porque es más fácil de identificar. Otros signos de advertencia, como la irritación ocular o la nariz irritada, son aún más comunes, pero también  más difíciles de cuantificar y registrar. Puede haber varios mecanismos implicados: toxicidad directa, irritación, alergias.

Sin embargo, es difícil establecer una clara relación de causa y efecto, porque los síntomas también son comunes a muchas otras patologías. Algunas investigaciones han relacionado la humedad y el moho con una serie de síntomas no específicos: dolores de cabeza, fatiga, mareos, trastornos neurológicos o autoinmunes. Definitivamente necesitamos más investigación sobre el tema.

El término síndrome del edificio enfermo (o SBE) se utilizó para incluir muchas condiciones de salud relacionadas con vivir en el interior, pero SBE ya no se considera como tal. Hoy creemos que no hay un síndrome en sí asociado con edificios, sino más bien una amplia variedad de agentes y sensibilidades individuales que crean una serie de posibles síntomas.

¿Cómo puede ser usado el ADN para identificar microbios y  cuáles son sus ventajas?

La manera estándar de analizar un foco microbiano es tomar muestras de él, cultivar los organismos en el laboratorio e identificarlos con un microscopio. Un problema con el cultivo es que seleccionas solamente las especies que pueden crecer en el laboratorio, y pierdes la mayoría de la biodiversidad original. Al estudiar el ADN en su lugar, identificamos directamente qué genomas, y por lo tanto qué especies están presentes.

Los métodos de ADN son más rápidos que el cultivo - llevan días en lugar de semanas - y no son selectivos. Otra ventaja de los métodos de ADN es que discriminan entre especies individuales, mientras que con el cultivo usualmente identificamos microbios en el nivel del género, y cada género puede incluir decenas de especies. Hoy en día conocemos, por ejemplo, que hay muchas especies en los mohos interiores que se subestimaron con los estudios de cultivo. Como para cualquier ecosistema, es importante conocer tanto como sea posible la diversidad de especies para entender cómo funciona la comunidad.

¿Qué alcance tienen estos métodos de ADN?

Los métodos de ADN son tan sensibles que, en teoría, podrían detectar un punto de moho y humedad antes incluso de que se haga evidente, y creo que esta es un panorama muy interesante. Sabemos que los problemas de salud asociados con los focos microbianos se desarrollan con el tiempo, normalmente a dos años del inicio del foco.

En el momento en que un usuario comienza a percibir un olor a moho o parecido a una bodega (que es un indicador común del problema del moho), algunos problemas de salud ya podrían haber ocurrido.También tendemos a acostumbrarnos a los olores en nuestro ambiente habitual, y no solemos percibirlos hasta que empeoran. Las herramientas de ADN se están desarrollando a una velocidad asombrosa, pero necesitamos más investigación básica para interpretar los hallazgos. Cuando miras el ADN microbiano en un edificio, hay un montón de señales de fondo que tienes que tratar.

Existe una demanda creciente de materiales biodegradables, "verdes", en los edificios. ¿Identificas algún desafío con respecto a su interacción con los microorganismos?

Es asombrosa la diversidad de materiales de construcción disponibles hoy en día. Muchos son respetuosos del medio ambiente, que es un buen punto. Sin embargo, los materiales biodegradables, por definición, son fáciles de estropear por los microorganismos, y por eso se les trata con diversos conservantes. Se supone que tales tratamientos hacen que los materiales sean resistentes a los ataques de microorganismos, pero la pregunta es: ¿por cuánto tiempo? Se espera que un edificio dure muchas décadas, y creo que necesitamos tener un mejor conocimiento sobre qué tipos de comunidades microbianas pueden desarrollarse en estos materiales a largo plazo.

Con el tiempo y dadas las condiciones adecuadas, los organismos pueden volverse tolerantes con los conservantes o descomponerlos en otros compuestos. Por ejemplo, durante los años 50 y hasta los años 70 muchos edificios escandinavos fueron hechos con la madera tratada con pentachlorophenol (PCP) como conservante. La industria creía que este tratamiento resistiría ataques microbianos durante toda la vida de los edificios, pero hoy en día vemos especies de moho que pueden descomponer PCP en compuestos llamados cloroanisoles.

El proceso es lento y sutil; la madera no parece estropeada en absoluto, pero sólo un par de nanogramos de cloroanisoles por metro cúbico son suficientes para producir un terrible moho u olor de corcho. Tenemos que asegurarnos de que no vamos a observar ese fenómeno con los materiales verdes de hoy dentro de un par de décadas o así.

 

Por Sergio Pistoi, publicación original en ISOBIO project